jueves, 3 de febrero de 2011

Is it worth the drama for a beautiful liar?

Revivir lo que una vez hizo mal es increíble. Casi tan increíble y doloroso como revivir lo que alguna vez hizo bien, y darse cuenta de que es momentáneo. Dura un segundo. No más. No es real, no es sincero. Es casi forzado. Es terrible. Buscar porqués sin obtener respuesta alguna, es aún peor. Buscarte y no encontrarte (la historia de mi vida), es todavía lo que peor me hace. Porque sí, soy histérica, soberbia y autodestructiva. Y no, no sé expresar cariño, no sé cuidar lo que tengo. Nunca pude ni supe cuidarte. Nunca nació de mí mostrarle al mundo que te amaba, siempre te amé con tapujos. Innecesarios, pero yo me sentía segura. Me sentía única, y me sentía feliz. Jamás pude ponerle un punto final a esto (¿Jamás podré?). No sé si puedo, no sé si quiero. Insisto en que no fue suficiente. Nunca sería suficiente para mí. Quise volar con las alas rotas, y fallé. Fallé una y otra vez resguardada por mentiras, burdas mentiras que expresadas en voz alta suenan muy poco creíbles, pero mi interioridad y yo nos decidimos a creerlas.

sábado, 29 de enero de 2011

Ex-wife syndrome.





Y así trabajaba mi mente cuando tenía quince años, comparate todo lo que quieras. Era un léxico interesante, agrio. Aunque tengo que decir que, si mal no recuerdo, en ese momento de mi vida el sarcasmo y la ironía poco me importaban, las palabras que decía pugnaban a explotarme en el pecho en cualquier momento si no las decía, me venían a la mente con una facilidad perturbadora. Sí, era perturbador, porque hablaba y/o escribía, y en el momento en que tales cosas sucedían, me enteraba de que lo que en realidad me estaba pasando. Porque siempre analicé mi psiquis, siempre revolví y revolví en mi interior buscando al causante de mis males, y siempre era el mismo: myself. Por distintos motivos, distintas causas, en distintas ocasiones, siempre era yo. Alguna vez me han dicho que suelo culpar a los demás por lo que me pasa, pero creo fervientemente que no hay concepto más equivocado que ese; yo me culpo a mí por lo que me pasa. que soy responsable. Lo sigo viendo así ahora y probablemente siga viéndolo así siempre, porque hay una parte de mí (una gran parte), que nunca cambia. Persiste. Resiste. Es inmune al paso de los años, a las heridas y la experiencia. No sólo no le afectan, sino que tampoco la dejan crecer. No es algo así como una niña interna. Es más bien una esencia.

lunes, 24 de enero de 2011

Constante alucinación.

Gran parte de lo que me pasa se debe, sí, a una constante alucinación. Pero también se debe a todo lo que alguna vez me dijiste, a todas las partes de mi que modificaste, o bien intentaste modificar. Una de mis metas (quizás no la más importante de ellas ni la que más ansío, pero una de ellas), es taparte la boca. Hacer que te tragues una a una cada una de las palabras que alguna vez dijiste, que te tragues tu propio veneno y ruegues una vez más que el mundo se ponga al revés. Y no vas a conseguirlo.
I'll make it. You won't.

domingo, 23 de enero de 2011

Vinilo ~

Creo que quise obligar a tu ego a morir. Creo que no medí las consecuencias antes de llevar a cabo mis planes, hasta que fue demasiado tarde y las consecuencias se me vinieron encima, como suele pasar. Hoy en día no puedo decir que me enorgullezco, lo cual es una lástima y un alivio, porque una yo orgullosa de sí misma sería peligrosa, tendría demasiada facilidad para provocar desastres y cometer errores, tendría una facilidad increíble para creerse su mundito pequeño, inmundo, repudiable, en el cual tantos años me refugié, en el cual a veces me sigo refugiando.

Unos versitos de poesía lisonjera no van servir nunca para deshacerse del veneno, porque cuando te hierve la sangre y te explota el cerebro la poesía no te alivia. Te estresa. Se te acalambran las ideas.

Hoy vuelvo a ser un ser frágil que ama su fragilidad. Hoy vuelvo a ser yo porque nunca me fui, y vuelvo en embestida.